domingo, 5 de junio de 2016

Sistema educativo

¿Para qué se utiliza?

Sistema educativo
Tuve la desgracia, entre mi salida de la infancia y entrada en la juventud, de asistir durante cuatro largos años a lo que se tenía por un centro de educación, el Colegio Academia Rapariz.

Su director, D. Camilo, seguía el ideario de que la letra con sangre entra, fielmente.

Jamás tuvimos una explicación, por su parte, sobre los temas de estudio, tan solo le interesaba que aprendiéramos de memoria el contenido de todas y cada una de las lecciones del libro de texto. Y, como sus clases eran de letras, Gramática, Historia, Geografía, Latín y alguna vez Francés, se hacía particularmente difícil comprender lo que se estaba a estudiar.

Su estímulo para hacernos amar el estudio era: "Es un usted un animal, chico. Es usted un burro, chico. Dígale a su padre que le compre un carrito y vaya a vender pipas, usted no vale para otra cosa". Eso, tan solo, si te equivocabas en el recitado de la lección correspondiente a ese día, para lo cual tenías que hacer pausa en las comas y más prolongadas en los puntos. O sea, pura memorística o chapatoria como sus sufridos alumnos le llamábamos.

Lo anterior, solo era el preámbulo de la ración de palos que nos propinaba en las palmas de las manos (veinte en cada una) con una estaca que tenía y portaba de clase en clase.

Naturalmente, hoy, tal sistema “educativo” no existe, pero sus efectos son visibles en gran parte de la población que la experimentó, toda vez que su finalidad si se cumplió.

Hizo personas sin inteligencia, obedientes al sistema establecido y con miedos atávicos que les incapacitaron para pensar por sí mismos. Curiosamente, cuando se jubiló este director, muchos de sus exalumnos le hicieron un homenaje. Sigo sin entenderlo.

La educación, considero, debe servir para hacer personas conocedoras del mundo, curiosas, a las que se les debe explicar las cosas propias de la existencia, con toda claridad y de acuerdo a las edades correspondientes. El amor al estudio debe ser una opción placentera, estimulando las mentes, en lugar de castrarlas.

Se hace demasiado hincapié en los planes de estudio, como si fueran ellos los causantes del fracaso escolar, cuando son los métodos los artífices de dichos resultados.

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