domingo, 13 de marzo de 2016

La administración de Justicia

Un problema sin resolver

Justicia
La España, salida de la dictadura franquista, se encontró con una administración de Justicia entregada a un régimen que, en cuarenta años la utilizó para sus propios intereses.

El proceso renovador ha sido incompleto y muy deficiente, en democracia dicha administración debe atender a toda la ciudadanía y su compleja realidad. No es suficiente aumentar el número de plazas de jueces y fiscales, se tendría que hacer una revisión profunda de los criterios de promoción dentro de las carreras judicial y fiscal, con transparencia y conocimiento público, al mismo tiempo que su acceso debería ser claro y diáfano.

¿Cómo es posible que, según lo dicho por muchas personas, el treinta y tres por ciento de los Jueces en España, sean personas ligadas al Opus Dei? Cuando los miembros de esa secta católica no representan ese porcentaje entre la población española.

¿Qué interés tiene el Opus Dei en acaparar puestos en dicha administración?

Esta y otras muchas preguntas, parece, que no interesa contestar ni están en la discusión pública, cuando es muy sospechosa esa actitud de ocupación del ámbito judicial, toda vez que por su propio secretismo no definen públicamente ni sus métodos, ni sus objetivos.

¿No le basta a la Iglesia católica su propia existencia, que tiene que tener una organización secreta incrustada en ella misma?

¿Con qué objeto?

Después de cuarenta años de democracia, ya es tiempo de aplicar una reforma, a fondo, de dicha administración con criterios democráticos. La tan cacareada independencia judicial, solo se puede conseguir después de implantar, en el seno de la Administración de Justicia, un sistema de ingreso y promoción en base al reconocimiento de méritos, capacitación e idoneidad entre sus miembros, con conocimiento público. Solo entonces estaremos en condiciones de abordar un sistema democrático de elección del órgano de gobierno del Poder Judicial. Mientras no se haga, podemos seguir soñando con la necesaria independencia de dicho poder.

No se puede seguir administrado justicia, con un sistema anquilosado y poco eficaz. Ya no vale resignarse a considerar este asunto como algo irresoluble.

Se tiene que dar una solución acorde con los tiempos. Es de justicia.

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