miércoles, 24 de febrero de 2016

El hombre providencial II

De cómo sacrificar al pueblo en un ideal para ese pueblo

Pablo Iglesias Turrión
Hoy, se ha escenificado el acuerdo de investidura-legislatura entre el PSOE y Ciudadanos, sellado en un acto solemne en el Congreso de los Diputados, suscrito por Pedro Sánchez y Albert Rivera.

Tan solo suman, entre los dos, 130 diputados, número insuficiente para lograr la investidura de Pedro Sánchez, no ya solo en la primera votación, también en la segunda en el caso de que el Partido Popular y Podemos voten en sentido negativo.

Motivo por el cual está necesitado de conseguir el incremento de votos a favor. Tiene dos caminos posibles: Solicitar al Partido Popular la abstención, también a Podemos o que una de esas dos fuerzas políticas le den su apoyo.

Difícil papeleta.

El P.P., dirigido por Mariano Rajoy, se encuentra en una encrucijada. Acosado por los innumerables casos de corrupción en su seno, en claro descenso del apoyo de los electores, con un bagaje de gobierno cuestionado desde muchos sectores sociales, sin resortes internos para poder iniciar una regeneración profunda, por su evidente falta de democracia participativa en sus decisiones, tiene ante sí dos posibilidades principales: Seguir como hasta ahora o convocar un Congreso re-constituyente, para nombrar otra dirección, establecer un funcionamiento democrático y dejar atrás esta etapa negra.

Como tal cosa depende solo de ellos mismos, y lleva su tiempo, posiblemente hoy, su decisión sea votar no a la investidura de Pedro Sánchez.

Nos queda Podemos, Pablo Iglesias quiere formar parte de ese gobierno, encabezado por Sánchez, pero no quiere compartir protagonismo con Albert Rivera, con el que se declara incompatible y quiere que Sánchez se decante por ellos y deje a Ciudadanos.

Sus condiciones son las de un ultimátum, con nosotros o nada.

Iglesias, imbuido de una ideología comunista-revolucionaria, que ahora empieza a aflorar y que hasta el momento presente ha intentado disimular, con declaraciones de transversalidad, negando el juego derecha-izquierda, apostando por lo viejo y lo nuevo, ha conseguido el voto de muchas personas que, hartas de la situación de desempleo, falta de oportunidades, etc., en definitiva: Del descontento social, sobre todo de los jóvenes, apuestan sus esperanzas a una incógnita.

Pablo Iglesias, tiene muy claro que, una minoría rupturista puede arrastrar a la masa desideologizada a tomar el poder para cambiar el orden establecido. Por tanto su objetivo no es pactar, su prioridad es el asalto a los cielos, son sus palabras.

España y los españoles, son lo de menos, él sabe lo que es bueno para ellos.

Continuará…

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