jueves, 18 de febrero de 2016

El hombre providencial I

Cuando la personalidad de uno equivoca su papel, creyéndose redentor social

Pablo Iglesias Turrión
Estos días, estamos en pleno proceso negociador para formar gobierno en España.

En este proceso, ya hemos visto demasiadas cosas que llaman a equívoco.

Primero: Pablo Iglesias de Podemos, le presenta al Rey y más tarde a la prensa, una composición de gobierno con el PSOE, antes de informar al PSOE, en el que se adjudica una serie de puestos, empezando por una Vice-Presidencia para Pablo Iglesias.

Segundo: Mariano Rajoy, desiste del encargo de formar gobierno, por parte del Rey.

Tercero: Pedro Sánchez, acepta ese encargo y se dispone a negociar, a derecha e izquierda.

Cuarto: Albert Rivera, se declara incompatible con Podemos, pero se sienta a negociar con su equipo.

Quinto: Pablo Iglesias, se declara incompatible con Ciudadanos y se niega a sentarse a negociar.

Sexto: El PSOE, remite su propuesta de gobierno a las diferentes fuerzas políticas, con las que quiere negociar ese gobierno.

Séptimo: Se suceden las reuniones entre el PSOE y esas fuerzas, excepto Podemos.

Octavo: Podemos remite al PSOE y otras fuerzas un documento con sus propuestas de gobierno y Pablo Iglesias, manifiesta su intención de “estar dispuesto a recibir a Pedro Sánchez para discutir la formación de ese gobierno”.

Noveno: El PSOE, invita a Podemos a que se siente, con su equipo negociador para analizar los puntos en común.

Décimo: Podemos insiste en su petición de reunión para negociar ambos líderes.

Hoy, en rueda de prensa, Pablo Iglesias vuelve a la carga.

Esta podría ser la relación de los hechos en este desencuentro, cuando lo que se dice desear, por parte de Podemos, es negociar.

Efectivamente, se dice una cosa y se hace otra muy distinta.

La propuesta de Podemos, en su parte económica ha levantado alarma por lo difícil de encajar en la actual coyuntura y al mismo tiempo se adjudica de entrada el control de resortes del Estado de gran sensibilidad.

Todo este proceso, Podemos, no da la impresión de querer negociar nada, más bien lo que se vislumbra es un afán de imposición de sus propuestas, sin tener en consideración cualquier otra circunstancia.

Continuará…

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