martes, 26 de enero de 2016

Las formas en política

Como en cualquier otra actividad humana, son fundamentales

La puesta en escena, el pasado viernes, de Pablo Iglesias en su conferencia de prensa desde el Congreso de los diputados, fue lo más parecido a una afrenta al PSOE, antes que una invitación al diálogo para formar gobierno.

Así lo ha entendido la gran mayoría de las personas que, no están en la órbita de Podemos.

Si uno quiere llegar a acuerdos con otro, lo normal y más directo es hacérselo saber en persona, antes de utilizar al Rey y más tarde a la prensa, como altavoz de tus peticiones.

Con esa actitud y comportamiento, deja pocas oportunidades de llegar a un acuerdo negociado, más bien lo que parece es una prisa desmedida por aparecer como la fuerza política que protagoniza el cambio político.

Lo curioso de todo esto es: Que en pocos días han cambiado de táctica, varias veces, a saber.
Primero: No querían saber nada del PSOE (casta).
Segundo: No entrarían a formar gobierno con el PSOE.
Tercero: Tenían unas líneas rojas (referéndum en Cataluña y grupos parlamentarios).
Cuarto: Todo eso queda en suspenso si les dan los puestos en el gobierno.

En definitiva, no dan la impresión de querer negociar un gobierno de progreso para España, hacen una pantomima pública para intentar evitar que se les identifique como un grupo político que hará inevitable unas nuevas elecciones generales, pero con sus manifestaciones no dejan mucho margen de duda.

La soberbia de creerse imprescindible, le pasará factura.

Hará que se abran otras vías de solución, a la formación de gobierno, que hasta ahora se antojaban más difíciles.

Si tal cosa se produce, y se conforma un gobierno sin Podemos, dentro de cuatro años ¿Qué será de Podemos, una vez rota la novedad?

Ese es el riego de apostar en un órdago total. O con nosotros o elecciones.

Le puede salir el tiro por la culata.

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