domingo, 13 de abril de 2014

Lo que diga la mayoría

Hacer seguidismo de la vacuidad

La mayoría silenciosa
Conocí, hace ya muchos años, a una persona que ante cualquier controversia en la que había que tomar partido, él decía: “Yo, lo que diga la mayoría”. Tal era su espanto a definir una postura personal que pudiera entrar en colisión con alguno del grupo, sin pararse a pensar que ya estaba tomando un partido, el de la mayoría.

Ese afán en querer contentar a todo el mundo, posiblemente, residía en su falta de criterio, por diversos motivos que, podían ir desde su propia ignorancia del asunto tratado, al pánico cerval a meter la pata, o simple y llanamente a no complicarse la vida con una opinión que, no tuviera aceptación por esa mayoría de la que era tan amigo.

Y no es que esa situación se produjera tan solo una vez, era su “modus vivendi”.

Con el tiempo vivido he observado que, la mayoría silenciosa, esa especie de humanos que nunca dicen nada, nunca se manifiestan, nunca protestan, son un número importante de seres que pueblan la Tierra, que se mueven como maletas (los llevan y los traen) sin que tengan que ejercer voluntad alguna, sin tomar partido, creyendo que su comodidad es lo más importante.

La falta de pensamiento propio es el primer paso para que otros piensen por ti, te manipulen e incluso te gobiernen contra tus propios intereses, que en realidad no conoces, porque nunca te paraste a pensar en ellos.

1 comentario:

  1. Efectivamente: cuando alguien siente que, personalmente, no es nadie, es cuando tiene la necesidad urgente de ser mayoría. Me ha gustado mucho. Saludos

    ResponderEliminar

Anímate y expresa tu opinión:

Emoticones