viernes, 25 de abril de 2014

Objetivo Ucrania

La propaganda sustituye a la información

Ucrania en Europa
Estos últimos días, estamos asistiendo al bombardeo constante de noticias sobre Ucrania.

Raro es el medio de información (por no decir ninguno), que ofrece un análisis profundo de lo que está aconteciendo y no me refiero al simple relato de los hechos.

Ante un suceso tan importante y que entraña un cambio profundo en el mapa europeo, en lo referido a las influencias de USA y Rusia, se echa de menos que, desde los medios de información se ofrezca a los ciudadanos una visión histórica real de cómo se ha llegado hasta aquí.

Ya sé que los medios están dominados por sus propios intereses, pero los ciudadanos a los que dicen informar, también tienen sus derechos. Y saber conjugar ambos elementos establece la poca o mucha credibilidad del informador.

Se está legitimando ante el Mundo, a un gobierno salido de un golpe de estado, con masacre incluida.

Y, al mismo tiempo, se demoniza la rebelión de una parte de ese país, que se opone al hecho consumado.

Realmente es curioso como la propaganda se ha instalado en las mentes del llamado occidente de Europa, tantos años clamando contra los rusos no ha sido gratuito, ha dado resultado.

Considerar que se puede minusvalorar al otro, faltando a los compromisos contraídos, dice muy poco de las “cabezas pensantes” que dirigen los destinos de la OTAN.

Considerar que Rusia se iba a quedar quieta ante la invasión de su espacio geo-político es de necios.

Naturalmente, los necios, no se paran en consideraciones de carácter humanitario, solo les importa su propia necedad.

Nos inundaran de “noticias” que “prueben” lo acertado de su apuesta, como Irak, Afganistán y otras muchas ocasiones en que la “democracia” se ha vendido por la fuerza de las armas.

Ya el presidente Dwight D. Eisenhower advirtió del complejo industrial-militar, interesado en mantener la carrera de armamentos entre los Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría. Sus palabras siguen vigentes.

domingo, 13 de abril de 2014

Lo que diga la mayoría

Hacer seguidismo de la vacuidad

La mayoría silenciosa
Conocí, hace ya muchos años, a una persona que ante cualquier controversia en la que había que tomar partido, él decía: “Yo, lo que diga la mayoría”. Tal era su espanto a definir una postura personal que pudiera entrar en colisión con alguno del grupo, sin pararse a pensar que ya estaba tomando un partido, el de la mayoría.

Ese afán en querer contentar a todo el mundo, posiblemente, residía en su falta de criterio, por diversos motivos que, podían ir desde su propia ignorancia del asunto tratado, al pánico cerval a meter la pata, o simple y llanamente a no complicarse la vida con una opinión que, no tuviera aceptación por esa mayoría de la que era tan amigo.

Y no es que esa situación se produjera tan solo una vez, era su “modus vivendi”.

Con el tiempo vivido he observado que, la mayoría silenciosa, esa especie de humanos que nunca dicen nada, nunca se manifiestan, nunca protestan, son un número importante de seres que pueblan la Tierra, que se mueven como maletas (los llevan y los traen) sin que tengan que ejercer voluntad alguna, sin tomar partido, creyendo que su comodidad es lo más importante.

La falta de pensamiento propio es el primer paso para que otros piensen por ti, te manipulen e incluso te gobiernen contra tus propios intereses, que en realidad no conoces, porque nunca te paraste a pensar en ellos.