viernes, 26 de julio de 2013

Tristeza en Compostela

Una tragedia hace aflorar lo mejor de las personas

Cuando el día 24 de este mes, sobre las nueve de la noche, en la TVG dieron la noticia de que se había producido el descarrilamiento de un tren cerca de Santiago de Compostela y todavía carecían de información sobre sus dimensiones y alcance, poco pudimos intuir de la magnitud de la tragedia que se acababa de producir.

En los minutos siguientes, poco a poco, por las noticias en radios y televisiones, con información desde el lugar del accidente, fuimos conociendo la magnitud del desastre.

Los estados del ánimo sufrieron una mezcla desde el asombro al abatimiento, pasando por la incredulidad, la expectación, la preocupación y el estupor.

Para finalmente, tomar conciencia de lo que estaba ocurriendo y pensar lo que se podía hacer por las víctimas, todo ello en unos pocos segundos que parecen mucho tiempo.

Hoy, me siento triste por las muchas personas fallecidas y heridas, sus familias, amigos y allegados.

Y por otro, orgulloso de mi pueblo gallego que ha querido y sabido reaccionar ante este golpe de manera admirable, dando lo mejor de cada uno, con su esfuerzo personal, ayudando "motu proprio" por solidaridad humana.

Ver que tantas personas se vuelcan hacia sus semejantes en los momentos difíciles te reconcilia con la humanidad.

Gracias a todos.

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