lunes, 4 de febrero de 2013

De aquellos polvos, vienen estos lodos

Para comprender la realidad es necesario conocer la historia

Corrupción
Hoy, España y los españoles se encuentran en un momento crucial para su devenir como espacio de convivencia y como pueblo que debe ser dueño de su destino. Y tiene que tomar decisiones urgentes sobre ello. Ya no se pueden dilatar las soluciones.

Intentaré explicarme dando un pequeño recorrido a nuestra historia reciente:

Se inicia el siglo XX con las consecuencias de la pérdida de las últimas colonias españolas y los efectos que sobre la España (metrópoli) se producen. Todos los problemas ocultos sobre la organización territorial, sobre la economía, sobre la distribución de la tierra, sobre la educación del pueblo, etc., afloran en toda su crudeza.

Éramos un país agrario, sin industrias, con grades latifundios improductivos, elevada tasa de analfabetismo, sin fuentes de energía, escasa investigación y menor productividad.

Ante este panorama, las tensiones sociales no hicieron más que crecer por los impedimentos que se pusieron al cambio de estructuras para la modernización del país y la incapacidad de las clases dirigentes para dar solución a los graves problemas que en lugar de afrontar, se pretendían dilatar.

En los años veinte y treinta los movimientos sociales ya habían comprendido que con el régimen monárquico, pocas esperanzas de desarrollo se podrían dar. Y, como una ola, la vía republicana fue tomando fuerza y concitó la esperanza de los sectores reformadores e ilustrados de la sociedad, para lograr elevar el nivel cultural de la población, cambiar las relaciones de las distintas clases sociales al objeto de conseguir un mejor reparto de la riqueza y ganar en justicia social.

Con la proclamación de la II República Española el 14 de abril de 1931, en España se inició una nueva era.

Pronto se vio que una parte importante de las antiguas clases dominantes, se lo iban a poner difícil a la joven república. Y que también los dirigentes de los movimientos sociales, en sus prisas por obtener el cambio social, cometieron errores graves.

Poco a poco, sin embargo, en tan solo cinco años, se hizo un esfuerzo inmenso por modernizar, industrializar y mejorar el País, cuyos frutos fueron aprovechados por la sociedad española.

Pero, es claro, que las clases poderosas en el anterior régimen, no estaban dispuestas a renunciar a sus privilegios y junto con la Iglesia Católica, que tampoco quería hacer cesión de los suyos, hicieron lo posible para el fracaso de esta esperanza republicana.

Así, inician una guerra sin cuartel contra la República a la que después de tres años, derrotan. Para instaurar un régimen dictatorial que sume a España y a los españoles en la miseria, la vergüenza y el oprobio.

Después de cuarenta años, los españoles se vuelven a encontrar libres de tutelas y pueden decidir, en libertad, su propio destino.

¿Pero qué ha pasado en esos cuarenta años? Ha sido eliminada cualquier disidencia, se ha establecido el pensamiento único, en definitiva: Se ha laminado a la Sociedad. Se ha quedado sin referentes intelectuales, morales y éticos.

Tiene que volver a empezar el rearme democrático y esa tarea lleva grandes dosis de desprendimiento, confianza y sobre todo generosidad.

El pueblo español demuestra una madurez y una generosidad encomiable. Los dirigentes del régimen de Franco, se tienen que retirar ante la magnitud del desprecio social y solo unos pocos se atreven a permanecer.

Lo que se mantiene es el orden social y económico, quedando las estructuras controladas por las mismas gentes, que ya las controlaban con Franco. Y aquí empieza la vuelta a las antiguas mañas y maneras que, no se supieron o pudieron eliminar.

Las personas que vivieron plácidamente en tiempos de Franco, vuelven a conseguir el poder, esta vez de manera democrática, por persona interpuesta, sus hijos.

Y como, naturalmente, eso de la democracia les quedaba muy lejos, volvieron a repetir el modelo anterior de caciques, enchufes, prebendas, ayudas a los amigos y corrupción generalizada.

Con el ladrillo se han superado, todo por la pasta, ya podían comprar voluntades, fincas y a todo dios (incluso gobiernan como dios manda, así que si ellos mismos lo dicen, ¿Quién soy yo para contradecirlos?).

Y, ahora, ¿qué?

O bien nos resignamos a soportar este nuevo régimen corrupto o lo derribamos.

Apuesto por lo segundo.

2 comentarios:

  1. Muy, pero que muy ilustrativo. Tendré que venir más. Abrazos.

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    Respuestas
    1. Entre sin llamar, la puerta no tiene cerradura.
      Un saludo afectuoso.

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