sábado, 1 de diciembre de 2012

No pensar, la solución

Hacerlo, solo me trae problemas.

No pensar
Efectivamente, después de años de vida y algunas experiencias propias y ajenas he llegado a la conclusión que, pensar solo incrementa mis problemas.

¿Qué eso ya lo sabía media España y sobre todo los votantes del Partido Popular? Si, es cierto, total por mucho que piense, todo va a seguir igual. De manera que lo mejor y más práctico es sumarse a la ola del poder y ¡haber si sacamos tajada!

La ley y el orden, máximas expresiones de las gentes de ídem y que se repiten cuando no se quiere entrar en el fondo de los asuntos sociales, no son una excusa para que todo siga igual, más bien es toda una declaración de principios sobre la estructura cerebral de los que así se expresan.

La ley la hace el hombre y el orden lo imponen aquellos que están al servicio de ella. Por tanto, el orden social es consecuencia de la ley.

Con esta simple observación se comprende la ambición de muchos para hacerse con los resortes de la ley y de esa manera cambiar o mantener el orden establecido.

Cuando los cauces para cambiar la ley se obstruyen con toda suerte de artimañas “legales” y se pone al servicio de los poderosos en detrimento de los débiles, la ley se ha prostituido por los proxenetas del poder.

Si la gente dice: “Todos son iguales”, sirve para reflejar el grado de putrefacción del sistema. Pero no indica tan solo eso, también manifiesta el poco interés por una vida democrática plena, por parte de una gran mayoría que pretende: Que todo se lo arreglen, sin tener que mojarse y dar la cara.

Lo dicho, no pensar, es lo mejor (para algunos).

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