domingo, 18 de diciembre de 2011

Dice Touriño

¿Y ahora qué?

Emilio Pérez TouriñoY ahora, ná (digo yo). Todo seguirá igual, toda vez que el Partido de los Socialistas de Galicia-PSOE es un partido de cuadros, totalmente alejado de la participación ciudadana en su seno. Cambiaran alguna pieza, pero el esquema de funcionamiento no variará, hasta que otra catástrofe electoral se presente, más pronto que tarde.

Y esto no es nuevo, desde que en 1982 se tocó poder, el militante del PSOE (de a pie) pasó a segundo plano. El debate interno fue silenciado, las asambleas locales, comarcales, provinciales y estatales fueron protagonizadas por delegados del llamado aparato (guerrista por supuesto), quienes reproducían fielmente la nueva orientación del partido socialista, fiar todo a la acción del gobierno de Felipe González, ahogando todas las voces disonantes con la partitura que desde Ferraz (antes Santa Engracia) se dirigía.

Poco a poco, las personas que se acercaban al PSdeG-PSOE con ánimo de militar en él y contribuir con su esfuerzo al auge de las ideas socialistas, fueron abandonando, la mayoría discretamente, ante la falta de canales de debate y participación en su seno. Solo los que aspiraban a un cargo político dentro de las distintas candidaturas, municipal, provincial, al parlamento gallego o español, se mantuvieron y naturalmente siguieron fielmente la advertencia de Alfonso Guerra: “El que se mueva, no sale en la foto”. Se produjo lo que se dio en llamar: “La transformación de un partido de masas en uno de cuadros”.

Y con estos mimbres se encuentra Emilio Pérez Touriño, cuando sale elegido Secretario General del PSdeG-PSOE en 1998. Es cierto que con esfuerzo y trabajo consigue variar la tendencia bajista del partido y en 2005 alcanza la presidencia de la Xunta de Galicia en alianza con el BNG (Bloque Nacionalista Galego).

Hace algunas cosas bien pero se enfrenta a dos asuntos que, a mi parecer, resuelve de manera calamitosa:

Uno.- La continuación de las obras del Gaias, Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela, iniciada por Fraga Iribarne. Cuando lo que correspondía era parar las obras de forma inmediata, abrir conversaciones con las empresas constructoras y sobre todo, informar a la ciudadanía del estado del asunto.

Dos.- Su falta de control sobre la parte del gobierno de coalición que gestionaba el BNG, dándose la penosa situación de permitir que los Conselleiros de ese grupo informaran directamente al vicepresidente Quintana, puenteando al propio Presidente. Admitir esa situación contribuyó a su propio desprestigio y al de su gobierno.

El 1 de marzo de 2009, pierde las elecciones autonómicas gallegas y da paso a un nuevo gobierno del Partido Popular, de mayoría absoluta. Como consecuencia dimite de su cargo de Secretario General del PSdeG-PSOE al día siguiente.

Ahora, con este artículo (arriba enlazado), pretende saldar cuentas con sus correligionarios a la vista de los últimos resultados electorales cosechados por ellos.

Como venganza, desde luego por el tiempo pasado, el frio está garantizado, pero como materia de regeneración constructiva no me convence.

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