martes, 25 de noviembre de 2008

El LP

Cosas que pasan e incluso ocurren

Prensa verticalHace ya unos cuantos años, cuando los Bancos, de acuerdo a lo establecido en el Código Mercantil, estaban obligados a llevar el Libro Copiador de Cartas y Telegramas, debidamente numerado y sellado por la autoridad competente al objeto de darle legalidad, quien se solía encargar de este menester eran los Ordenanzas (categoría laboral dentro de los Subalternos en el Convenio Colectivo de la Banca española).

Todos los días, Puentiño, se dirigía a la prensa vertical que en la parte trasera de la Sucursal estaba instalada y a pulso en sentido contrario al movimiento de las agujas del reloj, procedía a aflojar la presión que sobre el antedicho libro, ejercían las placas de metal que durante todo el día anterior lo habían tenido abrazado. Y una vez retirado el libro de la prensa, extraía las copias de las cartas de fino papel cebolla que había colocado el día anterior y que los administrativos con sus máquinas de escribir por medio de papel carbón de tinta violeta, que era el que mejor copiaba, habían producido. Una vez comprobado que se habían copiado correctamente al libro, repetía la operación del día anterior, pero esta vez con nuevas copias de cartas y telegramas, para ello, con cuidado y esmero alineaba las copias sobre el papel del libro y las cubría con un paño blanco, ligeramente humedecido en agua. Cuando había colocado todo en su sitio, cerraba el libro y lo introducía en la prensa, sometiéndolo a toda la presión que la fuerza de sus brazos eran capaz.

Un día, apareció Puentiño lamentándose amargamente: ¡Esto solo me pasa a mí!, repetía sin cesar.

Cuando se le preguntó por el origen de tanta desesperación, mostró la funda de un LP (Long Play de música) de la que cayeron los trocitos de vinilo en que se había convertido.

Explicó que había dejado el LP en la bandeja trasera de su automóvil, al Sol, todo el día y que como consecuencia se había alabeado, adquiriendo la forma de una seta, y para volverlo a su forma original, a Puentiño, no se le había ocurrido mejor cosa que darle el mismo tratamiento que al Libro Copiador de Cartas y Telegramas.

Todavía hoy, me pregunto si su lamento era hacia su mala suerte, toda vez que al resto de los mortales cuando enderezaban LPs esto no les pasaba o más bien era un reconocimiento implícito de sus limitaciones.

2 comentarios:

  1. Hay que aceptar las cosas como son, por que si las queremos cambiar y no funciona nos frustramos ..

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  2. Por lo visto ahora los LP's vuelven a estar de moda .. esperemos que no sea una moda pasajera!

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