domingo, 23 de diciembre de 2007

Ascensor

Cada momento, una sorpresa

AscensorSi me he decido a escribir esto (en realidad, todavía no, solo es lo que a continuación voy a teclear), es para hacer patente aquello que suele suceder cuando llamamos al ascensor.

A veces, cuando totalmente distraídos, pulsamos la tecla correspondiente para que el ascensor nos venga a buscar, para llevarnos a donde queremos ir, esperamos que la tecla pulsada responda a nuestras expectativas y no nos traicione.

Después de esperar, la vida es espera, se abre la puerta y siempre o casi siempre aparece un habitáculo vacío, algo impersonal, pero como la tecnología no tiene por que ser amigable, nos introducimos en ese cubil, con la esperanza de que después de pulsar la tecla correspondiente, nos lleve al destino solicitado.

Por regla general, eso es lo que suele suceder, y es difícil que alguien recuerde la última vez que utilizó el ascensor, a menos que haya sucedido un percance digno de narrar.

Nos introducimos en él, pulsamos la tecla del piso de destino y nos dejamos llevar. Se abre la puerta y se acabó la odisea.

Ahora solo nos queda enfrentarnos a aquello que, está al otro lado de la otra puerta.

¿Qué pasaría sin al llamar al ascensor, en vez de un habitáculo vacío, nos encontráramos con un compartimento ocupado por una persona encantadora?

Lo de encantadora, lo dejo a la imaginación de cada uno o una.

Pero, por desgracia, cada vez que el ascensor está ocupado, la situación suele ser de poco encanto, personas que se envaran, rigidez en el trato, lugares comunes e incluso situaciones violentas entre los sexos.

Más de una vez, me he encontrado con chicas que se cruzaban de brazos en una clara actitud defensiva, como si temieran que estaban a punto de sufrir una agresión.

Cada vez que ocurrió, me quedé con la impresión que, para ellas, el ascensor es un lugar hostil, los posibles viajeros, unos violadores en ciernes y la apertura de la puerta automática, el fin de una pesadilla.

3 comentarios:

  1. Antes de nada te deseo Feliz Año 2008. Que sea un año de creadores y un año de literatos. Yo me libro de viajar en el ascensor, pues vivo en un quito piso, un ático que carece de él. Yo me enfrento cada día a 110 escaleras, que tengo muy bien contadas de tanto viaje. Ja,ja,ja. Por cierto yo estudié en Rapariz hasta segundo de E.G.B, tengo alguna foto de aquellos tiempos que si te interesa te haré llegar. Saludos y mucha felicidad.

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  2. GALAICUM: Yo, también te deseo que este nuevo año de 2008, te traiga aquello por lo que suspiras (caso que no suspires, ya puedes ir empezando).
    Un saludo fraternal. ;-)

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  3. Me encantan los lugares ostiles... mmm sisisi. saludos

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