sábado, 24 de noviembre de 2007

Infancia

Eso que nos conmueve

InfanteAhora, no hace ni cinco minutos, venía, yo, con el carro de la compra de Alcampo, por el pasillo/calle del Área Central de Fontiñas (Santiago de Compostela), cuando un chaval de incierto paso se cruzó en mi camino y, naturalmente, me hizo detener.

Afloraron, todo en un instante, esos sentimientos dormidos que, cuando contemplas a un niño que está despertando a la vida, te encogen el corazón, quizás por comparación con otros momentos, años atrás, vividos en similares circunstancias.

La madre y la abuela estaban con el chaval, tanto una como la otra, me agradecieron el gesto de parar, para que su infante no sufriera percance alguno.

Por mi parte, no pude menos que contemplar el andar balbuceante de quien da sus primeros pasos en este mundo.

La abuela me sonrió y le dije: ¡Que niño más guapo!

Ella me rectificó: ¡Es una niña!

¡Pues vaya ojos que tiene la niña!, exclamé.

La abuela se hinchó de orgullo y yo seguí mi camino.

¡Cosas de todos los días!

2 comentarios:

  1. Chulísima exposición y chulisima foto. Excelente sensibilidad. Aún así, los niños dan un trabajo...

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  2. Gracias, aceituna, pan caliente, diez y nueve y veinte.

    Un saludo.

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