domingo, 4 de noviembre de 2007

Acoso

Cuando nos atosigan con cosas que poco o nada tienen que ver con el trabajo

Acoso laboral

Tengo una persona, muy querida, a la que una dolencia (y nunca mejor dicho, la ciática, duele de cojones) ha postrado en la cama, reposo y a barajar.

El caso que ella, es una persona activa, trabajadora y vocacional, pero (siempre aparece el pero – para mí que es un perro mastín, el tal pero-), pues eso, que por dignidad profesional, compromiso con su trabajo y preocupación, no se le ocurre mejor cosa que (estando de baja médica laboral), llamar a su jefa inmediata superior, para comentarle que en breves fechas se va a reincorporar.

Usted, que posiblemente piense antes de actuar, agradecería saber tal extremo de una persona que colabora con usted, pues se equivoca, mi amiga también se equivocó, en realidad a su jefa, su estado de salud, le importa tres pepinos, lo único que le importa es demostrar su inquina. Aprovechó la llamada para decirle que estaba enfadada con ella, por motivos poco y mal explicados, cuestionar su profesionalidad y dejar en el alero (como solo saben hacer las/os hijas/os de su madre bien querida) otros temas (que por falta de concreción, nunca se sabrá que temas son).

Mi querida amiga, quedó más planchada que una camisa, y después del disgusto inicial y una larga conversación con éste, su servidor, posiblemente tenga una idea clara que, en el Mundo existen dos tipos de personas: Unas, que te facilitan la vida, y otras, que solo piensan en jodertela.

Ahora, a la mala leche, le llaman “mobbing”.

1 comentario:

  1. ¡Y lo poco que tienen que esforzarse los segundos para salirse con la suya!

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