sábado, 25 de agosto de 2007

Calcetines borrachos

¡Cuando bebemos por los pies!

CalcetinesTenemos una amiga que siempre, o casi siempre, en realidad, solo cuando está contenta, tiene un trasiego de calcetines por toda la casa, que ya no sabemos si son de la pareja o están desparejados, y no es porque los utilice en sus hermosas piernas, tan solo lo hace por juego.

¡Vaya juego extraño!, dirán algunos.

Pues si, no deja de ser un juego, y para el que no conozca a Ainda, le diré que para ella el juego es lo más importante (como debería ser para todos y cada uno, vamos, digo yo).

 ¿O acaso usted cree lo contrario?, si en realidad lo cree, lo puede escribir aquí, más abajo, en ese lugar que dice: Comentarios .

Pero Ainda, todavía no es consciente (si alguna vez llega a serlo, será un milagro) de que el individuo hace aquello para lo que no está preparado, porque si lo estuviera se hubiera abstenido (al conocer las consecuencias, como es lógico).

Luego, Ainda, que sabe de esto bastante, jamás hará nada que la pueda dañar.

Diganme ustedes, si esto no es lógica aplicada.

sábado, 4 de agosto de 2007

Anguilas

En empanada, por supuesto

Laguna de ValdoviñoEra yo un chaval, de unos siete u ocho años, cuando asistí a una jornada de caza-pesca que, me dejó un recuerdo imborrable:

Mi padre, con D. Emilio Cayón, Pepe Casas, El Gitano y demás gente conocedora de este asunto (la caza-pesca de la anguila), y este impúber narrador, se adentraron en la Laguna de Valdoviño (a unos diez y siete kilómetros al Norte de Ferrol), para apostados en sus cañaverales y armados de sendas fisgas (una especie de palo largo con un tridente de hierro en uno de sus extremos), asaetear a las escurridizas anguilas que en gran número criaban en este lugar allá por la mitad del pasado siglo XX.

Esta laguna tiene una característica curiosa, una serie de regatos la alimentan de agua dulce por su extremo Sur y una barra de arena (la playa Frouxeira de Valdoviño) la cierra por su parte Norte, pero claro, de tanta agua dulce que fluye el nivel sube, y sube, hasta que la tensión acumulada sobre la arena de la parte Norte, rompe el dique natural para buscar la salida al mar (mejor dicho, al Océano Atlántico), creando un canal de salida de agua dulce y al mismo tiempo, según las mareas, de entrada de salada y nuevos nutrientes, hasta que una fuerte marejada vuelve a poner la barra de arena en su sitio para que la Naturaleza inicie, de nuevo, el ciclo, y así hasta el infinito (que según las Matemáticas, es en donde se unen la líneas paralelas y para los creyentes, supongo yo, debe vivir Dios).