jueves, 6 de julio de 2006

Iluminados

Los GRAPOS vuelven a atracar en Galicia

GRAPOÉl o los, GRAPO/OS, qué ya no sé muy bien como llamarlo/os, es, era o vaya usted saber que carallo es, si usted tiene memoria o por su poca edad no sabe en qué país vive.

Pero uno que ya tiene vivido lo suyo y (por desgracia, por lo que le contaron y sufrió viendo sufrir a sus mayores) sabe que no hay atajos para la convivencia, el respeto al prójimo, y eso, el respeto al prójimo, es esencial para poder vivir en libertad y democracia. Puede que a mí no me guste lo que usted hace, pero es su derecho a hacerlo. Si este principio no preside la convivencia, mal vamos.

Por eso no puedo dejar de condenar, sin reparo alguno, a quienes con su violencia nos quieren hacer ver que, como el sistema es injusto, es lícito combatirlo por cualquier método. Pues no, me niego, considero que el método es, precisamente, la democracia (un hombre/mujer, un voto), ni más ni menos.

Al final, por muchas vueltas que le queramos dar, llegamos a lo mismo, el respeto al otro. Y eso es lo importante.

¿Cómo nos pueden respetar, si nosotros no respetamos?

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