lunes, 17 de julio de 2006

Despachos

El Rey de España preside la entrega de despachos a los oficiales de Marina

Entrega de despachos en Marín

Esta ceremonia poco y mal explicada a la ciudadanía, se resume en la confianza que, la Corona y ahora el Estado, hace en sus oficiales de la Marina de Guerra o Armada Española, tanto monta monta tanto, para defender su integridad territorial.

El despacho, en su acepción 8ª que la RAE hace, se acomoda mejor con lo que quiero comentar.

Ayer, 16 de Julio de 2006, el Rey de España, ha entregado en la Escuela Naval Militar de Marín (Pontevedra) sus despachos a los nuevos oficiales de marina.

Esta reseña en las crónicas periodísticas quizá a usted no le diga nada, pero a mí me lo dice todo.

En realidad, ¿Qué es un oficial de marina?

Ayer, de noche, estuve viendo por enésima vez el Puente sobre el río Kwai, y en esa película se recoge la esencia de la milicia, el honor, los principios y la dignidad, valores que por modismos de la época, han perdido valor, pero no esencia. Al final, sin principios no existe dignidad que el honor sostenga.

Puede que algún lector, sin mucha experiencia y poco recorrido en la vida, pueda llegar a observar que, mi comentario está fuera de lugar y algo caduco, pero yo, le invito a reflexionar, a pensar, analizar, estudiar y todo aquello que hace que el hombre se desarrolle en su propia esencia, sin prejuicios y mire a su interior para ver si estaría dispuesto a ofrecer su vida por sus semejantes.

Ya sé que es muy fuerte, pero, ¿qué otro compromiso se puede tener?, si uno es Oficial de Marina.

3 comentarios:

  1. El problema, Sr. Artabro, es que la condición militar, al menos en tiempos de pax-económica, se aleja mucho de los alardes del altruismo. Los que yo conozco que hicieron el servicio militar (desde uno que no coincidió con usted en el CIR 13 de Figueirido por meses) hasta los de mi generación, coinciden en que la máxima imlpícita del ejercito Español es "comer, beber y buena vida" con particular énfasis en el segundo punto.
    Un antiguo compañero de trabajo mío, ex-profesional de la Armada, iba un poco más allá con ls palabras "...mira que me jodió aquel marrón por fumar porros, cuando los oficiales de la Armada son los máximos cocainómanos de España."
    Y si encima, te mandan a dar soporte a una guerra ilegal, contra la voluntad de la práctica totalidad de tus conciudadanos... Llega el punto de plantearse si se le llama "estar dispuesto a dar la vida por los demás", o ser un mono de feria.
    Lástima, porque yo sí creo que el verdadero valor de un ser humano está en la capacidad de entregarse por los demás, sin esperar por ello que lo vayan a beatificar, o ni tan siquiera una recompensa en cualquier posible vida posterior, pero el terreno para ese altruismo vive hoy lejos de los instrumentos del poder.

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  2. A mi querido lector F.Miguez, que tiene una bitácora “Apunta, para non o esquecer” (traducido del gallego al castellano “Apunta, para no olvidarlo”), le digo, precisamente eso, apúntalo y no te olvides.

    No te olvides que, no es cuestión de altruismo, es profesionalidad. Lo que pueda opinar yo, tú o cualquier otro sobre la conducta de una persona en particular, no puede hacerse extensiva al resto de las personas de esa misma profesión.

    Si yo he padecido injusticia, ¿tengo que considerar que el Mundo es injusto?, solo por eso.

    Yo me crié en Ferrol y la verdad conozco a muchos marinos, la gran mayoría personas decentes que, continuamente estaban cambiando de residencia al servicio del Estado, ausentándose de sus casas en destinos de riesgo, sin ver a sus familias en meses, con una paga justa y sin expectativas de ganar mucho más. Naturalmente, como en todo colectivo, la calidad va en la persona, no en el empleo.

    No me corresponde su defensa, pero a lo largo de mi vida, no he conocido a ningún oficial de la Armada cocainómano, lo que si he conocido es a mucha gente resentida contra la autoridad y, también (que todo hay que decirlo) gente revestida de autoridad abusando de ella.

    Es distintivo de la milicia, la obediencia, y si unas autoridades gubernamentales dan la orden de entrar en una guerra, los militares lo harán y procurarán hacerlo bien (si en una guerra se pueden hacer las cosas bien) para su país. No es su responsabilidad la orden inicial, sin embargo, aunque no estén de acuerdo, tienen que obedecer.

    La Armada Española, ha dado muchos ejemplos de heroísmo a lo largo de su historia, desde Lepanto, pasando por la Armada llamada Invencible, América en lucha contra corsarios y piratas, Trafalgar, Callao, Santiago de Cuba y otros muchos sitios en los que los marinos españoles dejaron la vida, pero no la honra.

    No es fácil la milicia y merece un poco de esfuerzo por nuestra parte su comprensión (ya se que el aprecio son ellos los que tienen que ganárselo).

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  3. No discuto absolutamente nada de lo que dice, maestro, es más, en los últimos 20 años, el Ejército Español ha estado a la altura de un gran compromiso con las Naciones Unidas en materia humanitaria y de estabilización de zonas en conflicto. Sólo las zafiedades de la política exterior, que nuestro país cometío en años recientes, han puesto a nuestras fuerzas armadas en cicunstancias desagradables (Irak) cuando no ridículas (Perejil o el caso del Leopard II, insignia del desfile del 2003?, alquilado a Alemania), aún con el pago de recibir una afrenta, o un desgarro, como el del Yakolev-42. Hasta ahí, culpa de los políticos por no estar a la altura de sus subordinados ("Dios, que buen basallo, si hubiese buen Señor." que, decían en Burgos a la entrada del Cid), y culpa de la sociedad por no reconocer entre los militares a personas que podrían ser familiares nuestros, o incluso nosotros mismos. Pero culpa también de los propios militares, de los mandos, porque actitudes como la del general Mena no ayudan nada a darle una imagen de integración social a unas fuerzas armadas que, más bien, a veces recuerdan a una quinta columna dentro del estado de derecho o a unos aficionados a las bandas de música que tienen la profesionalidad de cualquier funcionario pero el privilegio de la obediencia debida.
    Por supuesto, nada quita esto de reconocimiento al señor que va a pasar esta noche despierto, delante de una pantalla de radar, para que yo duerma tranquilo, o que está en una patrullera recogiendo desahuciados del contiente africano en su intento de llegar a la Europa prometida.

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