lunes, 1 de mayo de 2006

Destilación

Lo que destilan algunos columnistas de la prensa gallega

El Correo Gallego

Hoy, en mala hora, se me ocurrió entrar en una cafetería y mientras tomaba un mágico elixir, se me ocurrió, otra ocurrencia, ojear “El Correo Gallego”, periódico fundado en Ferrol y trasplantado a Santiago de Compostela (y después dicen que los coruñeses se quieren apropiar de las cosas de Compostela, es lo que yo digo “falta sentido crítico”), y como de ojear a leer solo hay un vistazo, a ello me puse.

Naturalmente, digo naturalmente porque ya empiezo a pensar si no seré sado-masoquista, me dirigí a las páginas de opinión, desde Carlos Luís Rodríguez, José Vilas Nogueira hasta Jaime Rodríguez Arana, y ustedes me perdonarán pero ahí paré. Era mucho para un solo día.

C.L.R., dice que los gallegos queremos trabajo pero echamos las inversiones fuera del país. Que desde hace 6 hermosos años 6, la economía gallega pierde fuerza. Y yo me acuerdo de aquella frase: “Tarde piache”.

J.V.N., después de menospreciar a la progresía hace un canto a la luz eléctrica y una crítica a la recuperación de la memoria histórica, que el malvado Caravel (en este caso Zapatero) hace.

J.R.A., nos da una clase de derecho contencioso administrativo a propósito de la famosa OPA, articulada a la sombra del poder y deja traslucir su satisfacción que ENDESA vaya camino de ser una empresa alemana (todo sea por joder). ¡Viva la Patria!

Me he prometido, solemnemente, no volver a tomar más mágicos elixires.

2 comentarios:

  1. Me ha gustado la referencia a la novela de Wenceslao, me ha hecho recordar el día que mi abuelo me la regaló. Es muy divertida.

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  2. A pepedixit: Wenceslao Fernández Florez, a los 18 años fue director del “Diario Ferrolano”. Por aquella época, mi abuela, que lo conoció y trato, decía que era un joven a una nariz pegado, diminuto de cuerpo, pero de una sagacidad literaria elevada. Ahora me acuerdo de la anécdota, relatada en la misma novela, me parece, cuando los amigos de la oficina madrileña, un domingo van a la Sierra “y a Martínez, que se asfixiaba con el aire puro, hubo que darle unas caladas de un puro, para recuperarlo”.
    Un saludo.

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