martes, 14 de febrero de 2006

Pensar por pensar

La responsabilidad

Reflexionando

Cuando uno nace, ni elije a sus padres, ni el lugar de nacimiento e incluso ni el día.

¿Qué ya lo sabía por propia experiencia?, pero no me negará que resulta curioso, dadas todas estas circunstancias, que luego se nos pida responsabilidad sobre nuestra vida.

No quiero decir que uno no tenga influencia sobre su propia existencia, tan solo apunto que el grado de capacidad propia para variarla ya viene condicionada por las circunstancias iniciales.

A mí siempre me admiró que el hijo de unas personas cultas, con posición económica desahogada, en un país libre y nacido en época de prosperidad, se convierta con el transcurrir del tiempo en alguien parecido a sus padres. ¿Y por qué digo esto?, porque precisamente estas circunstancias obligan a mucho y me explico, desde muy pequeño tiene que empaparse de esa y otras culturas, debe mantener e incrementar la economía paterna y debe trabajar para que su país siga siendo libre y prospero, otra cosa no es concebible.

Tomemos otro caso, una persona nacida en un país del Tercer Mundo (pobre si nos dejamos de eufemismos), con padres de escasa formación y al mismo tiempo pobres como su propio país, que se encuentra sometido a guerras intermitentes y en plena recesión económica. ¿Quién espera que esta persona se eleve sobre la miseria circundante, se convierta en una persona culta, empresario de éxito y ayude a su pueblo a salir del atraso? Verdad que nadie lo espera, luego tampoco se le pide responsabilidad como al primero.

Por eso es tan importante que aquel, que por cuna tiene suerte no la malgaste y trabaje para hacer un Mundo mejor para todos.

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