sábado, 11 de febrero de 2006

La coña marinera

Visto lo visto

Marinero con perro, la perra vidaHoy me voy a poner trascendente (peligro, peligro), porque está visto que la coña, la ironía y el buen humor, no me dejan ver los árboles que el bosque oculta (chúpate esa).

Digo yo (y ahora me estoy acordando de una viñeta del bueno de El Peris, en la que se veía un individuo con un bocadillo con teles, periódicos, radios, revistas, sugiriendo lo que tenía en la cabeza y va el propio y dice: ¡Yo opino, que!), pues eso, digo yo que ante tanto disparate me he propuesto seriamente seguir como soy, con humor, ironía y fair play.

Y al cabo, nada os debo (que diría Machado, D. Antonio), me debéis cuanto escribo (que podía ser más, amenazo), es verdad, la estupidez, la cerrazón, la hipocresía y demás males que nos asolan, solo se pueden combatir con coña marinera, ponerse serios es darle mucha categoría a quienes nos quieren convertir en gente como ellos.

2 comentarios:

  1. ¡Me apunto!Hay un punto a partir del cual la estupidez deja de ser soportable (tanto la propia como la ajena), llega entonces el momento de ser irreverente (o de que lo sean contigo).

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  2. ¡Que razón tienes!, cabróncete.

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