jueves, 19 de mayo de 2005

Cuentos de mi abuela

La señorita

La señoritaContaba mi abuela a todo aquel que quería escucharla, y a quién no, también, lo siguiente:

Hace ya algunos años, en cierta población española que no viene al caso, se presentó un viajante de comercio en un establecimiento ofreciendo su mercancia.

Al buen hombre, como cortesía, no se le ocurrió mejor cosa que a la vista de las dos señoras entradas en años que el tal establecimiento regentaban, decir los siguiente:

“Buenas tardes, señoras”.

La contestación no se hizo esperar: “Señoritas, ¡por la maldad de los hombres!”.

El viajante grabó, hizo su cometido, fuese, y aquí no pasó nada.

Un año más tarde el mismo viajante se volvió a presentar en el susodicho comercio, pero hete aquí que en el ínterim una de aquellas “señoritas” se había casado con un “indiano” venido de Cuba hacía pocos meses atrás, y al parecer el matrimonio no circulaba por buenos carriles.

El viajante, ignorante él, nada más entrar dijo: “Buenas tardes, señoritas”, a lo que la buena mujer, infelizmente casada, contestó: “Señora, ¡por una mala hora!”.

Como lo contaba mi abuela, así lo cuento yo.

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