sábado, 11 de diciembre de 2004

Una de la mili

Comida podrida

SoldadoHoy al leer en la página 23 de Internacional del periódico La Voz de Galicia, de esta misma fecha, bajo el título IRAK y con el titular “EE.UU. dio comida podrida a los presos de Abu Ghraib”, a uno se le viene la memoria, cochina memoria, lo que me paso a mi y a todos los nuevos reclutas del ejercito de tierra español, la fiel infantería, otros decían “Me cajo no Jlorio”, aquel 15-01-1971, en el Campamento de Figueirido (Pontevedra), CIR, Centro de Instrucción de Reclutas, que a nuestro ingreso ese día nos recibieron en la explanada exterior, a la intemperie y después de tenernos tres horas formados, bajo una lluvia, y esa si que era pertinaz, nos pasaron al comedor a cenar.

Y aquí uno recuerda a su madre que siempre decía que había que comer de todo, ¡sabe Dios en que situaciones nos veríamos a lo largo de la vida! Pues si señor, mi madre, como todas las madres tienen un sentido practico de la vida, del que yo me reconozco deudor.

El caso es que para cenar nos sirvieron guiso de carne con patatas. Ateridos de frío y humedad como estábamos, aquello, pensamos, nos devolvería algo de calorcito y nos prepararía para pasar nuestra primera noche en el cuartel.

Cuando me disponía a hincar el diente a aquel plato, mi compañero Ramón Malvarez, más conocido por “Bolas”, médico anestesista en Santiago de Compostela, del que desde ese día y a lo largo de los dos meses y medio de campamento me demostró su amistad y apoyo que no olvido y del que me reconozco en deuda. Otro día les hablare de mis, nuestras excursiones nocturnas a las cantinas de los alrededores.

Pues bien, “Bolas” me dijo: “No toques la carne”, ante mi mirada de sorpresa, con el cuchillo y tenedor separó en dos mitades un trozo de carne y para mi asombro pude ver que estaba llena de gusanos blancos.

Vencida la primera impresión de asco, el vacío en el estómago era grande y el apetito alto, acordamos comer las patatas y dejar la carne.

Este fue nuestro bautismo de fuego, no de balas, que ocurrió unos días después, sino de ese otro más bestial que sufren muchos, que es la miseria y el hambre.

1 comentario:

  1. Aaargg... Cuánto me alegro de no haber hecho la mili.

    Un saludo tras las turquesas cortinas.

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