miércoles, 11 de agosto de 2004

Retrato

Dijo Antonio Machado:

Antonio Machado

Mi infancia, son recuerdos
de un patio de Sevilla
y un huerto claro,
donde madura el limonero.

Mi juventud, veinte años,
en tierras de Castilla.

Mi historia, algunos casos,
que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara,
ni un Bradomin, he sido,
ya conocéis, mi torpe aliño indumentario.

Más recibí la flecha,
que me asignó Cupido
y amé lo que ellas puedan tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas,
de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno.

Y más que un hombre al uso,
que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la Luna.

A distinguir me paro, las voces de los ecos
y escucho, solamente, entre la voces una.

Converso con el hombre, que siempre va conmigo,
quien habla solo espera, hablar a Dios un día.

Mi soliloquio, es plática con este buen amigo,
que me enseño el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo,
me debéis cuanto escribo.

A mi trabajo acudo,
con mi dinero pago,
el traje que me cubre
y la mansión que habito,
el pan que me alimenta
y el lecho donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje
y esté a partir la nave,
que nunca ha de tornar,
me encontrareis a bordo,
ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la Mar.

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