miércoles, 5 de mayo de 2004

Sahara Occidental

Pueblo saharaui

República Arabe SaharauiEn 1975, Marruecos con su rey Hasan II al frente, había movilizado la Marcha Verde sobre el Sahara Español, verde del color de la estrella de la bandera marroquí, que no del territorio a invadir, todo un presagio y declaración de intenciones.

Aquel acontecimiento, poco y mal explicado a la ciudadanía española, ha tenido como consecuencia la actual situación del pueblo saharaui, pueblo olvidado en mitad del desierto.

Unos años antes, España había declarado provincia española, con todas sus connotaciones y características, estas tierras, incluyendo en las Cortes Franquistas la correspondiente representación de sus notables.

No hay que perder de vista la situación internacional vigente en aquella época, una Unión Soviética alimentando los movimientos des-colonizadores de África, una Argelia bajo la órbita de Moscú, como se decía entonces, con Bumedian en el poder ayudando al Frente Polisario en sus reinvidicaciones y lucha de independencia con relación a España, un Estado Marroquí de fuerte contenido dictatorial, distrayendo sus problemas internos con anexiones territoriales y unos Estados Unidos de Norteamérica dispuestos a impedir el establecimiento de un régimen marxista, que pudiera controlar el Atlántico africano. Todo ello aderezado con los apetecibles yacimientos de fosfatos de Bucra.

España estaba en el disparadero.

Por un lado no quería seguir embarcada en una guerra larvada por el control del Sahara, con numerosas incursiones enemigas, voladuras de las cintas transportadoras del mineral y bajas entre las tropas españolas allí establecidas, con un régimen, francamente, en total descomposición y en plena crisis sucesoria con grandes incógnitas de futuro, tampoco le interesaba enfrentarse a Marruecos quien, todo hay que decirlo, le garantizaba parte en los yacimientos de fosfatos, de las pesquerías del banco sahariano y dejar en cuarentena otras reinvidicaciones sobre plazas españolas del norte de África. Con el añadido, que evitaba la posible existencia de una base argelino-soviética enfrente de las Islas Canarias, que en ese momento se veían sacudidas por el movimiento independentista de Cubillo.

Por otra parte, tenía como potencia ocupante, administradora o como se le quiera llamar si, en verdad, el Sahara era una provincia del territorio español, sus responsabilidades.

Todo un dilema.

Los hechos son conocidos. Reparto del Sahara entre Marruecos y Mauritania, salida precipitada de las tropas españolas, guerra declarada por el Frente Polisario, construcción del muro por Marruecos, éxodo del pueblo saharaui a Argelia, alto al fuego entre la República Saharaui y Marruecos, desgracia, olvido y desesperanza para el pueblo saharaui.

Se dijo, que la defensa del Sahara, no merecía ni una gota de sangre española.

Curiosamente lo dijo la misma derecha, mejor sus padres, que no tuvo reparo en mandar tropas a una guerra de Irak, que el pueblo español rechazó de plano.

Paradojas de la historia.

Hoy el pueblo saharaui, poco a poco, asimilado por el marroquí o desapareciendo por ley natural en su destierro, tiene pocas posibilidades de ejercer su autogobierno y menos la independencia.

Todos los intentos de la ONU, no han sido otra cosa que una mascarada hipócrita sin deseo alguno de una solución justa. Nadie mueve un dedo y los hechos consumados ganan la partida.

Razón de Estado. ¡Cuántos crímenes se comenten en su nombre!

¿Hasta cuando asistiremos impávidos ante la injusticia?.

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