jueves, 20 de mayo de 2004

El banco

Pedro "el llanito"

Catedral de Santiago de Compostela, vista desde la HerraduraHoy día de la Ascensión, al mediodía, estaba yo sentado en un banquillo, si se le puede llamar así a esa preciosidad de bancos de piedra con virguerías de hierro colado por respaldo, que hay en la Alameda de Santiago de Compostela, cuando se acercó un señor de pelo canoso y barba de varios días, de esas que ahora se ven mucho, ya con muchas canas y me preguntó si se podía sentar el también.

Naturalmente lo invité a hacerlo y esto dio paso a una conversación de tres cuartos de hora.

Por su vestimenta, chaleco de pescador, camisa sport, pantalón holgado de loneta y botas de cuero, me dio la impresión de ser un peregrino. No me equivoqué.

Pedro, que así se llama, es llanito o sea de La Linea de la Concepción, enfrente de Gibraltar, tiene 72 años, jubilado, casado, cinco hijos y tres nietos. Había cogido el tren en Algeciras hasta Madrid, de allí otro a León y en uno de cercanías llegó a Astorga, desde donde inició su viaje interior hasta Santiago de Compostela. Hace diez días que está caminando.

Si ustedes no lo saben, yo se lo digo: Soy un curioso impenitente. Y con Pedro quedé satisfecho, apenas tuve que hacer preguntas, siempre tan indiscretas, él de motu propio me contó lo siguiente:

Este viaje lo tenía pensado desde hace varios años, pero por unas cosas y otras no fue posible hasta ahora. Su esposa no viaja con él, este viaje lo hacía solo, ella está a punto de llegar esta tarde con una excursión y pasarán ocho días en Galicia.

Me contó que, en broma, le decía a su socia: Cualquier día cojo la puerta y no vuelvo. Esta era su primera escapada en 50 años de matrimonio. Su mujer lo animó a hacerla. Su primer viaje a Madrid fue hace tres años, a visitar a un hijo que allí vive y había ido a Barcelona en dos ocasiones, tiene otras dos hijas en la ciudad condal. Se puede decir que su vida la desarrolló en la provincia de Cádiz.

Es una persona muy agradable y al hablar, con ese gracejo gaditano, el tiempo se me pasó volando. Me invitó a fumar y echando el pitillo seguimos conversando.

Lo tenía emocionado un papel que sacó de un bolsillo del chaleco y que cuando llevábamos un buen rato de palique, me pasó para que lo leyera.

Me dijo que lo había encontrado, ya de viaje, en ese bolsillo, era una carta de su hija pequeña de 23 años y decía así:

””Papá:

Tu y yo hemos tenido nuestras diferencias, yo no comprendía tu forma de ver las cosas y y tu casi nunca estabas de acuerdo conmigo.

Este último tiempo, te veo de otra manera y este viaje que quieres hacer a la aventura, me hace decirte: “Óle tus cojones”, adelante papá, haz lo que te apetece.

Con cariño.

Firmado/ Charo””.

Dirán ustedes que soy tonto, pero también me emocioné. Poco después nos despedimos, yo tenía un compromiso, él se quedó un rato más en aquel banco de la Alameda.

Quiero imaginar que cuando pase por la Alameda y mire para ese banco, otras personas estarán intercambiando experiencias y opiniones, simplemente para pasar el tiempo, que es una forma de vivir.

2 comentarios:

  1. Buena conversación. ¿Que tal está el camino de Santiago desde Astorga?.
    Javier Alonso, Murcia.

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  2. Me dijo que bastante bien. Los albergues llenos.

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