martes, 30 de marzo de 2004

Cortesía

Infantilismo

Rendición de Breda o cuadro de las lanzas, de Velazquez

Cuando era niño, recuerdo algún propietario de un balón de fútbol que, exigía hacer la alineación de chavales, para disputar un partido. En caso contrario se iba a su casa con la pelota, dejando frustrada a la parroquia.

Cosas de niños, pensaran algunos. Yo también lo creía hasta hace poco.

Dígamelo por escrito, por si las moscas. Dicen que dijo Aznar a Zapatero, a su asentimiento al necesario relevo de tropas en Irak, programado para el 29 de Marzo último.

Pero como he comprobado, Aznar estaba poniendo condiciones. No quería un asentimiento, quería una declaración que él pudiera interpretar a su antojo, para presentar como una aceptación expresa de la presencia de las tropas en aquel país.

Una vez más, el tiro le salió por la culata.

Después de congelar la marcha del relevo. Le contestaron, poco más o menos, si usted no se encuentra capacitado para afrontar sus responsabilidades, que vuelvan todos.

Aznar pone el grito en el cielo, y muy fino, acusa al otro de descortés.

Cortesía, que palabra tan bonita.

Siempre que miro el cuadro de las lanzas de Velázquez, esa palabra lo domina.

El bueno de Spínola poniendo la mano en el hombro del holandés vencido, lo consuela y reconforta, mientras recoge la llave de Breda.

El holandés luchó, perdió y aceptó su derrota.

El otro reconoce su valentía y honor en la batalla.

Gran lección de cortesía.

Alguno, con poca inteligencia política, parece que quiere convertirse en el holandés errante y a su nave en el buque fantasma.

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