domingo, 22 de marzo de 2020

Sanidad pública

Lo que no se dice, pero se hace

Sanidad pública
En los últimos años, hemos asistido a la privatización de servicios relacionados con la sanidad pública, con la inauguración de hospitales públicos y gestión privada, eliminación de personal sanitario en hospitales públicos, conciertos de asistencia con los privados y un largo etcétera.

Pero todo ello se ha hecho sin publicidad, a la chita callando, de forma taimada pero inexorable.

Lo que me hace preguntarme: ¿Qué clase de pueblo es este que no quiere enterarse?

Un pueblo dominado por la propaganda, sin sentido crítico y muy ignorante de las causas de sus problemas, por tanto, incapaz de cambiar el rumbo de las cosas, que se contenta con protestar y volver a votar a los mismos que le han robado en sus propias narices.

¿Y eso cómo es posible cuando el índice de analfabetismo ha descendido mucho?

La pasada crisis económica, cerrada en falso, ha vuelto a poner como meta el dinero por encima de las personas, otra vez. Reforzando a quienes dominan los medios de comunicación, solo con contemplar quienes se han apropiado de los mismos en los últimos años ya tenemos clara la intencionalidad de ese dominio. Desde dichos medios, se envía un mensaje de complacencia hacia lo bueno que es el libre mercado y de las recompensas para aquellos que se unan a ese camino. Y el mensaje repetido machaconamente, hace sus efectos entre una población con escasa formación y un miedo cerval a los cambios.

Hoy, asistimos al crecimiento de una ultraderecha que propugna la sanidad privada, las pensiones privadas, etc., dejando lo público como algo restringido a Defensa y Asuntos Exteriores - El gurú económico de Vox denuncia la “discriminación” fiscal de los ricos Que este planteamiento tenga predicamento, solo se explica por la ignorancia de un pueblo y los miedos atávicos que se ven exaltados con cantos patrióticos, pero que ocultan su verdadera cara. No querer verlo, denota una ceguera intelectual inmensa.

Ahora se reclama, por los mismos que promocionan lo privado, la solución de aquello que ellos mismos han llevado a mínimos, al privar a la sanidad pública, durante muchos años, de los instrumentos necesarios para poder abordar con eficacia la actual pandemia sanitaria.

Es momento de reflexionar sobre las consecuencias de esas políticas, para tomar decisiones sobre el futuro.

viernes, 20 de marzo de 2020

El problema español

Ese del que no se quiere hablar

En los últimos tiempos resurge, en España, la idea que no existe más pueblo que el español, cuando la realidad contradice esa expresión. Sin conocer la historia y sacar las consecuencias, poco se puede entender de la actual realidad. La propaganda, más que el conocimiento, hace su trabajo desinformador en amplias capas de la población.

Producto de la llamada Reconquista, aparecieron una serie de reinos que, por alianzas matrimoniales o por la fuerza de las armas, llegaron a una unificación de hecho, estableciendo un estado centralista con sede en Castilla, que se vio favorecido con el descubrimiento de América y las ingentes riquezas que ello aportó a sus arcas, lo que de forma definitiva asentó su poder político y económico.

Naturalmente, los pueblos del norte de España quedaron sometidos a ese poder centralizador, que quiso unificar el territorio español sin atender a las aspiraciones de estos. Es necesario hacer constar que: Los territorios al sur del Tajo fueron repoblados por colonos dentro de los latifundios otorgados a los nobles. Por ello, hoy, es difícil de entender, por sus descendientes, al carecer de tradición, costumbres y arraigo antiguo en el territorio, las aspiraciones de los viejos pueblos de la península Ibérica del norte, que se han visto apartados de participación en el desarrollo político a lo largo del dominio centralizador.

Por eso, en cuanto pueden expresar en libertad sus aspiraciones, tantos siglos reprimidas, encuentran la incomprensión de aquella parte de los que no tienen más historia que la que el poder establecido les ha contado. Y en esa ignorancia de la historia reside la incomprensión.

Piensan algunos que, con el Estado de las Autonomías ya bastante se ha hecho, eso sí sin dar participación en las directrices a seguir, pero la mentalidad Re centralizadora, que de nuevo aparece con fuerza en la derecha y ultraderecha española, nos indica que lejos de ser un instrumento válido, oculta un deseo de contentar (en su establecimiento) pero sin ir a la madre del cordero. La República Federal Española, es la mejor fórmula para evitar el desmembramiento de España y poner fin a una monarquía que está ofreciendo un espectáculo penoso.

Es bastante evidente que, si España era Juan carlista, la monarquía se encuentra en un doloroso trance, por un lado, el idilio rey-pueblo ha sufrido un fuerte desengaño y por el otro, este rey nuevo no ha conectado con la inmensa mayoría de los españoles, tal vez por su propio carácter hermético y por el comportamiento de su propia familia más próxima, no se palpa cariño hacia su persona y eso es muy importante para esa institución.

Posiblemente en estos tiempos de cambios profundos, que traerán los nuevos vientos con la pandemia y crisis económica asociada, la prueba definitiva este por llegar.

martes, 15 de octubre de 2019

Rebeldía juvenil

El signo de los tiempos
Rebelde sin causa
Esta mañana temprano, por la calle, me he cruzado con una chica joven que llevaba los pantalones rotos por las rodillas, con un buen trozo de tela ausente, rápidamente tuve el impulso de decirle: “Señorita lleva usted los pantalones rotos y debe estar pasando mucho frio”, pero al instante me acorde del aquel viejo chiste, en el que uno que iba por la calle con un pepinillo en la oreja, recibe de otro transeúnte la advertencia: “Oiga, lleva usted un pepinillo en la oreja” a lo que el otro responde: “Hábleme del otro oído que en este llevo un pepinillo”.

Naturalmente, uno empieza a hacer memoria y se acuerda cuando se metía en la bañera llena con los nuevos pantalones vaqueros puestos, para que así se ajustaran mejor a sus propias piernas, para más tarde aplicarle papel de lija (de las cajas de cerillas) al objeto de dar una apariencia de gastados por el uso. La juventud se inventa sus propios caminos, todo sea por no imitar a sus progenitores en sus costumbres.

Algo similar está ocurriendo con los tatuajes, antes era propio de los marineros (sobre todo ingleses), pero ahora ya todo quisqui los lleva como si de una prenda de vestir fueran.

Lo mismo ocurrió con los pelos largos en la época de los Beatles, las amigas de mi abuela nos llamaban “los escarabajos”, tan solo por llevar el pelo montando la oreja.

Se conoce que cada época tiene sus modas y expresiones de rebeldía hacia lo anterior, con lo que se quiere romper y distinguirse. El inconformismo se expresa de muchas maneras.

viernes, 2 de agosto de 2019

Circunstancias ambientales

¡Cómo condiciona el ambiente!

Hinchas en el futbol
Hoy, echando un pitillo en la ventana, viendo pasar a la gente, me vino a la memoria el día que mi tío Sinso nos llevó a mi primo y a mí al Manolo Rivera, para ver jugar al Racing contra el Deportivo, ambos en Segunda División. Tenía nueve años y era la primera vez que acudía a un espectáculo multitudinario de esa índole.

Lo primero que me llamó la atención fue ver a tantas personas conocidas de Ferrol, fumando puros y farias de A Coruña, aquel olor lo impregnaba todo a pesar de estar al aire libre en aquella tribuna de espectadores. Pronto me di cuenta que el ambiente era muy distinto del que solía apreciar en la vida ordinaria, era un paréntesis en la apariencia de seriedad de las personas, estaban transformadas, cosa que pude comprobar al poco rato cuando en las primera jugadas del partido la masa empezó a rugir. Incluso un cura castrense, muy conocido en la plaza, insultaba por persona interpuesta: “Llámale hijo de p..a” y el que se sentaba a su derecha se levantaba y a voz en grito seguía fielmente las instrucciones sobre la madre del árbitro. No salía de mi asombro, ver como se producía aquella metamorfosis ante mis ojos, me tenía más pendiente del ambiente que del juego, del que no recuerdo ni el resultado.

Aquel bautismo de realidad social marcó mi vida futura, ya dejé de juzgar por las apariencias y me concentré en tomarme mi tiempo ante lo dicho y hecho por los otros. Sabía que el comportamiento humano puede ser muy diverso, según las circunstancias ambientales.

lunes, 5 de noviembre de 2018

España sin vertebrar

Para no plagiar a D. José

Existe, en España, una dolencia que se podría equiparar a una moda de la cocina moderna: Desestructuración.

Si uno lee un poco de historia, sobre lo acaecido en la Península Ibérica, desde que tal concepto se utiliza para narrar las vicisitudes de sus pueblos, se puede observar que la llamada Reconquista no fue liderada por un único reino de los que en aquellas fechas existían.

La parte castellana se quiso imponer al resto con una unificación gestionada desde la centralidad, el descubrimiento y colonización del Nuevo Mundo ayudó y mucho a que tal visión de la metrópoli se asentara y dio como resultado un estado español centralista, que pervivió hasta nuestros días.

Obviar esta forma de gobierno, hace que resulte incomprensible para muchos las reclamaciones de otros pueblos distintos al castellano para lograr un papel significativo dentro del Estado Español.

Esa miopía política ha estimado más beneficioso (para sus intereses electorales) cerrarse en banda, que establecer cauces de dialogo con aquellos que no son castellanos y se sienten postergados de los centros de decisión política.

Parece que se quiere repetir en la intransigencia que hizo gala la derecha con la II República Española con su oposición frontal a los estatutos de autonomía y los avances sociales que se propugnaban.

El camino de enfrentamiento civil, que se fomenta, solo favorece a los aventureros sin escrúpulos y nos pone a todos en el disparadero.

Por un puñado de votos, nos quieren desestructurar.