jueves, 21 de febrero de 2013

Hipocresía social

Nada se arregla si no se quiere actuar

Hipocresía social
Vivimos en un país, España, que tiene grandes virtudes y, también, grandes defectos. Es obvio.

Actualmente nos encontramos en una grave crisis económica, social y política.

La primera está socavando la vida diaria de las personas, la segunda destruye las relaciones entre las mismas y la tercera nos escandaliza y desmoraliza.

Tal parece que no sabemos por dónde empezar.

Pero, ¿Queremos empezar a poner orden ante tanto caos?, ¿O tan solo estamos esperando a que escampe?

Me da la sensación, es una percepción, que no sabemos cómo meter mano ante tanto embrollo.

Unos porque no quieren, otros porque no pueden, aquellos porque no les dejan y muchos porque no se enteran de nada y, también, no quieren enterarse.

Casi todos están tan acostumbrados a que les solucionen las cosas, sin tener que posicionarse que, están desconcertados y no saben a qué carta quedarse.

Llevan tantos años mirando para otro lado, sin afrontar los problemas, haciéndose los locos que, esperan, poder seguir así.

Mire usted, yo de eso no entiendo, dicen. Así que mejor que lo arreglen ellos y todos tan contentos, piensan (Es un decir).

Tantos años dejándose mangonear que ya es tarde para analizar, discurrir y tomar decisiones.

Se dice una cosa y se hace otra, se prefiere la fe a la razón, en definitiva: Hipocresía, mucha hipocresía individual y en mayor medida social.

sábado, 9 de febrero de 2013

Claridad

La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad

Claridad
¿Debe ser muy difícil enfrentarse a la verdad? En realidad, ¿qué es la verdad?

Dice la RAE: Verdad - 1. f. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente. Y también le da otras acepciones.

Hoy, en España, lo que la Sociedad demanda al Partido Popular es que se esclarezca la verdad de lo sucedido en sus filas. Tan solo eso. Tampoco es tan difícil de cumplir y al mismo tiempo tan deseable para todos.

Dilatar las explicaciones, ocultar los hechos, mirar para otro lado, acusar a otros, no son más que maniobras de distracción sobre lo importante: El pueblo español merece todas las explicaciones sobre la actuación de aquellos en los que pone su confianza.

Considerar que, no existe la obligación de ofrecerlas, contradice la propia democracia. Queriendo mantener la apariencia formal, pero negando el espíritu del propio sistema democrático.

Y, aquí, reside el “quid” de la cuestión.

No vale servirse de un sistema, para pervertirlo, aprovecharse de él y utilizarlo para fines inconfesables.

Eso no es democracia, es una cabronada (Y ustedes perdónenme la expresión).

viernes, 8 de febrero de 2013

Mentiras en el Partido Popular

De la media-verdad a la mentira absoluta

Ana Mato
Estos días, la cúpula genovesa, anda muy atareada en disculpar a Ana Mato, Ministra de Sanidad, de sus relaciones peligrosas.

Hoy, La Voz de Galicia desmonta su argumentación: No es que el Juez la declarase inocente al no imputarla en la trama Gurtel, la verdad es que ordenó el archivo de las diligencias por comprobar que habían prescrito en el tiempo y ya nada podía hacer para encausarla.

Omitir este dato, por parte de la cúpula del Partido Popular, hace que sus declaraciones suenen a encubrimiento y complicidad.

Por otra parte, el mismo diario, nos dice que: Mariano Rajoy, estaba al tanto de las andanzas del Gerente del PP, Luís Bárcenas, y no obstante lo mantuvo en el cargo e incluso, más tarde, lo ascendió a Tesorero. ¿Por qué?

Cuanto más tarden en afrontar sus responsabilidades, más explicaciones tendrán que ofrecer.

El olor ya es nauseabundo.

jueves, 7 de febrero de 2013

Responsabilidad política

La realidad posee una fuerza que ninguna artimaña puede eludir por mucho tiempo

Carlos Floriano
Hoy, de nuevo, la Cadena SER nos ofrece una entrevista con un miembro del Partido Popular, el vicesecretario de organización del PP, Carlos Floriano, quien viene a decir que Ana Mato, Ministra de Sanidad, no tiene responsabilidad política alguna por lo sabido de gastos de viaje, fiestas de cumpleaños y demás regalos que, de la trama Gurtel, se ha beneficiado, achacando la responsabilidad a su exmarido, Jesús Sepúlveda, antiguo alcalde de Pozuelo de Alarcón que sigue en nómina del Partido Popular y, según reconoce, no sabe en verdad que tipo de trabajo realiza para el PP.

Todo ello lo hace dentro del ejercicio de transparencia que el Partido Popular está efectuando ante la Sociedad, dice.

No sabía si reír o llorar, así que me puse a escribir y dejarles a ustedes unos textos para su entretenimiento:

Entrevista con Floriano en Cadena Ser.

Responsabilidad política en Wikipedia.

Responsabilidad política en EUMED.

Responsabilidad política en liberlex (PDF).

Democracia real ya.

Si tiene tiempo y ganas, échele una visual.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Seriedad

Dice la RAE: Serio - 4. adj. Real, verdadero y sincero, sin engaño o burla, doblez o disimulo.

Carlos Mantilla
Hoy he escuchado en la radio al Sr. Carlos Mantilla, exdiputado y exsenador gallego del PP, dice que se debería cambiar la ley de financiación a los partidos políticos, para autorizar la recepción de todos los donativos que las personas o empresas quisieran hacerles y así lo que ahora es ilegal, ya no lo sería.

Sí señor, a eso le llamo yo seriedad e incluso coherencia.

Es verdad, ¿qué es eso de perseguir a todos aquellos que entregan sus dineros de forma desinteresada y a los otros que los reciben para retornarlos a todos los españoles, afiliados a su partido y que pertenezcan a su comisión ejecutiva?

Lo que hay es mucha envidia y ponemos en cantares a quienes, pobres, se desvelan por gastar lo que les regalan en productos nacionales (casi siempre).

¿Qué culpa tiene una persona si los demás le quieren agasajar y beneficiar por ser un representante de los españoles o de un partido que dice nos representa? Más bien lo deberíamos tomar como un cumplido del aprecio que el pueblo demuestra a sus dirigentes. Debería ser un motivo de orgullo, otra cosa no la conciben.

La perversión de un sistema corrupto se ha instalado de tal manera en la conciencia colectiva que, tal parece, estamos anestesiados ante tamaña desvergüenza y provocación.

Cuando, en realidad, la cosa está a punto de explotar, solo falta la chispa en la mecha y, por lo visto, existen voluntarios para prenderla.